Caminos y Sabores 2026: cuatro días para acercar la ciencia, la innovación y los sabores de nuestros territorios

Fundación ArgenINTA e INTA participaron de la 20.ª edición de Caminos y Sabores con una propuesta que reunió productos regionales, conocimiento técnico y gastronomía. A través de cuatro presentaciones culinarias, productores, especialistas y cocineros compartieron con el público el valor y la historia que existen detrás de cada alimento.
Del 9 al 12 de julio, Caminos y Sabores volvió a convertirse en un gran punto de encuentro con la diversidad productiva, gastronómica y cultural de nuestro país.
En este escenario federal, Fundación ArgenINTA e INTA desarrollaron una agenda de cocina destinada a presentar alimentos vinculados con el trabajo científico y tecnológico que se realiza en distintas regiones de la Argentina.
Durante cuatro jornadas, la propuesta articuló productos, ciencia, innovación, gastronomía y territorio, acercando al público las características de cada alimento, sus formas de producción, sus posibilidades culinarias y el trabajo de los equipos técnicos que acompañan su desarrollo.
Del territorio a la cocina
La agenda comenzó con un mbejú relleno de gírgolas patagónicas, una preparación que permitió conocer la versatilidad de estos hongos y el trabajo técnico que existe detrás de su producción.
La segunda presentación tuvo como protagonista a la carne de guanaco de Santa Cruz, utilizada para elaborar empanadas. Además de su identidad territorial, se destacó su calidad nutricional, su bajo contenido graso y las múltiples alternativas que ofrece para la gastronomía.
La programación continuó con una preparación de bife ancho acompañado con productos regionales, en una propuesta que combinó técnicas gastronómicas, innovación y diversidad de ingredientes.
Como cierre, el arroz Kirá de Entre Ríos fue parte de una carbonada que permitió mostrar las cualidades de este alimento y poner en valor el conocimiento aplicado a su desarrollo productivo.
Cada demostración fue también un espacio de conversación entre especialistas, cocineros y visitantes. Las recetas funcionaron como una puerta de entrada para conocer el origen de los productos y comprender cómo la investigación y la innovación pueden transformarse en alimentos concretos, accesibles y presentes en la vida cotidiana.
Articular para acercar el conocimiento
La participación permitió fortalecer el vínculo entre quienes generan conocimiento, quienes producen los alimentos y los diversos públicos que recorrieron la exposición.
Como se señaló durante las actividades:

“Desde Fundación ArgenINTA buscamos que estos espacios funcionen como una vidriera federal para acercar el conocimiento técnico del INTA a la ciudadanía, fortalecer la divulgación y poner en valor la innovación que se produce en los territorios”.
En una feria que invita a recorrer la Argentina desde sus sabores, Fundación ArgenINTA reafirmó su papel como organización articuladora, impulsando espacios en los que la ciencia y la tecnología pueden encontrarse con la producción, la gastronomía y la comunidad.
Fueron cuatro días de intercambio y aprendizaje, pero también una oportunidad para mostrar que detrás de cada producto regional existe una cadena de trabajo que integra investigación, desarrollo, capacidades técnicas y compromiso territorial.

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